¡Ha llegado el tiempo!

El tiempo coloca las cosas en el tiempo justo, no antes ni después, las palabras de mi padre suenan en mi cabeza todo a su tiempo, las palabras de lulú todos los días me impulsan a continuar a no desistir, los pasos que doy son gigantes y no pretendo detenerlos, el amor de mi madre me acompaña siempre, y el apoyo de mi pilar, mi bollo es fundamental. Hoy soy esta, hoy vivo y el fluir y soltar trae a mi vida grandes recompensas, en mi cumpleaños se abrió un enorme portal y los invito a vivirlo conmigo, gracias a todos los que estuvieron en los momentos más oscuros, gracias a los que no y a los que hicieron de los oscuros los peores porque por ellos supe que soy fuerte y no me arrepiento de vivir.
  

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31.

Contemplo ante mis ojos como el tiempo transcurre, como deja un poco de evidencia de su gesto amable de la visita en mi vida, sin embargo ya no cuento los días para ver la libertad, ese viejo de las arenas me muestra la relatividad de sus andares y el disfrute de sus huellas, poco me importan ya los hilos de plata que pinta por diversión en mi cabeza, pues son parte sustancial de mi experiencia, propia de quien no permanece cual boya a merced de la marea, si no que me he dejado llevar y esta vez he soltado las amarras para ir al encuentro de tierras lejanas. Un nuevo portal se abrió por 31 vez.

Como Alicia tomo la lleve que está sobre la mesa y me dirijo habiéndome encogido y casi desaparecido unas cuantas veces a abrir la puerta del “Muchismo” y acompañada esta vez de mis tres Alter egos, emprendemos la marcha, en el camino Ramón me dió una enorme lección: no importa la altura de dónde se caiga, ni los raspones que resultan del impacto contra el piso, la caída debe ser de pie y si no fuera así levantarse y continuar la marcha, Frida me mostró que la diversidad de caminos es tanta y que el miedo a estar sola no debe poder más que el pasado, Lucha a pesar del dolor continua poniendo ante mis ojos que no hay más dolor más fuerte que el no intentarlo., vaya elementos de enseñanza de parte de mis hijos, 31 años son los que mi cuerpo cumple, llegan enmedio de grandes cambios y los tomo como mi mochila de viaje para emprender el rumbo mientras atravesamos el umbral a ese mundo que me invita a no volver a esconderme en la guarida del conejo, pues ni el está ahí, todos poseemos demonios y cada uno de nosotros decide si eliminarlos, si los dejamos vencer o realizamos una tregua y aprendemos juntos.

  

Continuación…

Viento frío se cuela en la habitación mientras medito la continuación de mi obra, los acordes del piano suenan en las bocinas blancas en el piso, mi estómago me reclama una vez más que la inquietante sensación del hambre está por recordarme con más insistencia si no le alimento, siento frío pero no cierro las ventanas pues mi cuerpo experimenta algo nuevo y por supuesto que extrañaba ese frescor que provoca que mi piel se erice y me recuerde de otra manera que ya no estoy abajo de la tierra.

Veamos prosigamos con la pintura, este lienzo no es el de la clase de la semana sino es una creación que dará continuidad a mi proceso de resurgir. 

  
“El interior de mis extensiones” (C) Yolanda Morales 

Mientras Frida me llena de besos, Lucha me reclama amor y Ramón reposa un poco, continuo meditando la sesión de ayer, ¿es por mí?, mis ojos se posan sobre mi lienzo improvisado de papel Kraft, la mente convive con imágenes, sensaciones y palabras, las que se han dicho desde que comencé mi relato a Lulú, las que se dijeron ayer y las que el mostaza y el sombra tostada extraen de mi razocinio. ¡Hambre!, mi estómago una vez más, solo quiero sentarme a comer y ya, prefiero pasar el tiempo creando que cocinando, sin embargo el recurso va mermando mi entusiasmo de salir,- de nuevo lulú- “desde la carencia ya no”.

Que fantástica experiencia la de contemplar lo que exclamo y que cada quien le dará voz, los arrullos me llegan y la verdad quiero soñar con lo que busco plasmar, es el proceso de surgir, de ya no callar más…y en mis sueños es donde hayo libertad de palpar lo que mi mente me pide sacar. 

¿Es por mí?, ¿es lo que de mi proceso quiero continuar?, se repiten ciclos y van hartando el camino con excusas que solo dan toques de luz, mientras me hayo en ratos realizando la actividad de aquí estoy una vez más.

Por hoy, ¡adiós! La música me invita a proseguir visualizando y los brazos quieren sentir el movimiento del trazo y las manchas.

Salpicaduras.

Cómo contarte, cómo expresarte lo que en este momento ebulle en mí, que las manchas en mis brazos, manos, ropa y bolsa me hacen vivir, cómo expresarte que nunca imaginé que tocar fondo sería el inicio de lo que tanto le pedí a Dios, a la vida y universo, es como una fuerza, un calosfrio que me recorre, que me exita a continuar, ese éxtasis que regocija su placer al salpicar los lienzos de color, de fotografiar los momentos, es la música que nutre mi suspicacia, que pondera el cosquilleo de no parar, es…es mi adicción y  ¡carajo! ¡Que bello es volver a sentir!.

Mis ojos se humedecen y de verdad no creas que todo está perdido, en algún lugar se resguarda ese aliento que te va estremecer hasta con tal fuerza que no querrás parar.

Lulú suele decirme vivencia ese momento y creo que hasta el más amargo contribuye a mi despertar, líneas emocionales recorren mis pinturas, ráfagas de instantáneas cargadas de humanidad y detalles…ese viento de mi fresca primavera anuncia la llegada de mi 31 aniversario y no percibo ese sabor de miedo.

La hora azul está llegando mientras avanzo por la jungla de asfalto y saben qué, no me deslumbran los rostros parcos, ya los pensamientos oscuros son mi acrilico y los alegres mis enormes pinceles, pues hago de ellos mi herramienta no mi estigma, valor querid@ tú, comprendo que aun quienes avanza el viejo arenero con portentoso reloj clamando pago y ni siquiera se vislumbra un dejo de que llega ya el turno de ser feliz, más no me canso de decirte que no hay mejor aliada que la de pedir ¡AYUDA!, lo que ahora te apesadumbra y no te deja levantar, lo he experimentado, toqué fondo, sí, más sin embargo depende plenamente de mi el no volver a caer, alcé mi voz y pedí ayuda enmedio de mi crisis y me dí cuenta que no estaba tan sola como creía estarlo.

   

        Salpicaduras (C) Yolanda Morales  

Protección.

Descansa Frida, descansa, esa mala vida ya terminó… se lo repito todos los días mientras beso su carita y acaricio sus patitas flacas y de escaso pelaje, poco a poco mi Frida comprende que las calles y el hambre se terminaron, llegó una mañana de improviso se presentó con juegos y caricias y Ramón se ha vuelto su mejor amigo, es grato verlos correr por la casa y que su rostro haya cambiado, ahora solo pareciera que en ratos hay meditación y recuerdos.

Mientras rebusco en los propios lo que soñé para plasmar, mi “changuito”(como le digo de cariño por su manera de acurrucarse en mi pecho cuando la cargo) me inspira a plasmarla en un lienzo.

Llegó Frida y mi familia se equlibró, cómo  explicar lo que me produce verla y la protección que deseo brindarle, mis tres hermosos hijos descansan mientras el viento fresco de la tarde mueve sus pelitos. 
      
 “Frida’s thoughts” (C) Yolanda Morales 

He dejado de seguir los pasos de personajes de libros de autoayuda, por fin la imperante necesidad de ver la misma película a cesado, los sonidos del pincel y el pastel sobre el lienzo son mi canal de voz, la fotografía completa las ideas que no me permiten dormir, al igual que Frida, ese episodio se convierte más en algo lejano y solo un recuerdo.  

Ahora quiero más, más técnicas, más imágenes, color y razones, estas últimas forman parte de mi escape de un infierno, huida que continúa en marcha, no por cobardía sino por fortaleza, yo no era esa ave que se rinde y quiero volar mas alto que observar como el viento mueve los árboles.

  
“Escape del Hades” (C) Yolanda Morales 

  

Just open the door.

La conmoción pasó, las tareas de Lulú se acumulan y no ceso de soñar cosas extrañas, este proceso de alinear y reconectar mis cables sueltos tomará más tiempo de lo que por costumbre planee, expresé mis temores y los sueños más bizarros…sentada bajo los árboles escuchando de nuevo ese hermoso cantar de cantares, los pequeños Cid campeadores de la naturaleza amenizan mí digestión, ya dí el paso y comienza la experiencia, llegué sin fusil ni armas, solo cargada de emociones y mi talento que voy descubriendo para que me ayuden a encaminarlo, amo que el taller sea en este lugar que me aleja de todo y me llena de todo también, es mi oasis de amor, un pedazo de pachamama que me ayuda a no perder la esperanza.

Es nuevo para mi, la tranquilidad que en este momento me invade, es reconfortante saber que soy dueña de mi tiempo y que esta vez los demonios no serán escondidos sino participarán de este festín de color y expresión, hoy celebro un día más de vivir, y a pesar que se vislumbra un tiempo complejo no volveré a la rutina de cortar mi escencia de modo que estoy aquí, sentada entre jacarandas y pinos, con toques de sol, en la espera de comenzar los trazos y ayudar a Pandora a que salgan más artilugios, por eso ¡Just open the door!.

  
 “just open the door” (C) Yolanda Morales