17 gramos.

Y de pronto esos ojos…dueños de esa mirada que escudriña, que atrapa y desnuda. Cuando apenas tenía 18 años un profesor me dijo que dejara de verlo a los ojos mientras impartía su cátedra ya que el poder de mis ojos tenían la capacidad de desnudarle el alma, que se sentía transparente, vulnerable, incapaz de ocultar todos sus temores…cuando tenía 18 años conocí que poseía un poder, una cualidad y al mismo tiempo una gran responsabilidad pues mirar el alma de un ser vivo te permite conocer debilidades, anhelos, sombras y destinos, desde ese momento cada mañana me observaba en el espejo de la cocina, la luz del día atravesaba el cristal y rebotaba en mis ojos, un halo de luz me permitía recorrer cada arruga del iris que se estiraba y se contraia ante cualquier pensamiento, la exitación de conocer la vida, la de establecer un vínculo con alguien o el simple hecho de saber que podía ver el alma…

Ahora entendía porque no todos podían mirarme a los ojos sin sonrojarse o sentían miedo, sus labios temblaban y un leve sudor emanaba de sus frentes, 13 años después estoy de ese lado, del que es analizado y desnudado, esos ojos me persiguen y creo que han visto un poco de mi alma, invasión, miedo, angustia, emoción, ansiedad, los Estados que mis 17 gramos experimentaron en cada contacto con esos ojos…

Demonios de colores 

Retirar los clavos de los ladrillos rojos para colocarlos en la blanca tablaroca de mi departamento, fue el proceso posterior al fin de semana de interacción y lluvia en Polanco, conocí personas muy interesantes y que me motivan a continuar, sin embargo porque ese sentimiento de que no pasa nada o que no me miran recorre mi cuerpo, la aprobación del tercero quiere participar una vez más, para ello tomo pastillas de caminatas y baños de sol, el arte que me revivió no requiere aprobación de terceros, sólo que haya un click que impregne el mensaje como mancha de pintura acrílica en la ropa.

Así pues que el demonio de la aprobación será invitado a trabajar en un lienzo, excluirlos no ha dejado buenas experiencias así que le propondré que le ponga un toque de su estilo con un poco de mi actual estado…déjate llevar y que lo demás…sea lo de menos.

Mientras tanto detrás de la puerta el tintineo del saquito presupuestal me recuerda que debo trabajar más opciones pues los pinceles y los pigmentos no surgen de la nada.

Repaso 

Al tiempo que Frida mastica sus croquetas y Lucha se duerme en su plato, observo a Ramón pasear por el departamento intentando despertar a mi angel, añora una pequeña libertad un respiro del encierro, es domingo por la mañana y acostumbramos llevarlos a CU a despejarse, creo que eso de volar tres metros le encantó aunque a mi me haya dado un mini infarto…comienzo con un pequeño ejercicio mental, para reforzar las terapias que por el momento se suspendieron debido a que Lulú concibió a Padme. Hago el recuento de las sensaciones desde aquel día de la presentación hasta este momento, previo a la siguiente presentación pública de mis obras, no puedo evitar recordar esa escena donde el amigo de Liz le dice que si abre la puerta el universo se colará y cosas hermosas sucederán, así ha sido, entre la mezcla de tormentos mentales, de inspiración radical, concentración y determinación, también siguen colándose indiferencia, egoísmo, rabia etc., pero por supuesto que es natural, estoy viva, más sin embargo retomo los ejercicios para no hacer más estragos y comienzo a diferenciar si lo hago por que quiero o por qué debo, cada capítulo de mis días ahora y siempre dependen de mi, ya no deseo esa sensación de vacío, de miedo, ahora experimento algo parecido al valor, ese del que nunca me dio la gana escuchar y que siempre aconsejé a los demás echarselo encima, se nos da tan bien brindar consejos a los demás pero cuando llega el momento cumbre de nuestros días, ¡zaz! Media vuelta, ya no mas querido universo, tengo una oportunidad más y la tomo, los demonios que faltan por salir lo harán perse de mis argumentos.

Amo levantarme cada mañana y ver la luz del sol, que las aves llenen mi casa con su canto, que mis bebes corran y griten, que Frida me llene de besos y Lucha sea ella sin importarle nada de lo que yo piense.

A mi memoria llega el recuerdo de la inmensa emoción y los nervios que provocó el hecho que me dijera mamá, que mi papá iría a ver la presentación, fue ahí cuando acepte que no debo ser fuerte y que estaba nerviosa, emocionada y amé el hecho que mi papá decidiera ir no importando nada más.

La renuncia del miedo deja más recompensas que heridas. Entre ellas el aprendizaje.

Pinto con colores del tiempo.

Tic, tac, tic, toc…avanza ese escurridizo tac, toc y en mi paladar el cosquilleo se vuelve mas vibrante, las piernas no me acomapañan, tac, tic las rodillas escudriñan ese dolor familiar mientras que mi vientre reza para si, cánticos que arrullen los punzantes dolores, justo hoy que la puerta del arte se abre, un arte diferente traza en los lienzos de mi yo femenino, el sueño tiende un manto cálido en mis párpados y este comienza a extenderse por el cuerpo, ruego al universo que la puerta que se abrió y hoy atravesaré este llena de experiencias y que por un momento me ayude a dejar todo aquello atrás.

El dolor aminora y mis ojos que no encontraron reposo la noche de ayer claman un momento de tibio sueño, un descanso previo a los nervios que me invadirán al aproximarse las horas, los ojos se entrecierran mientras observo por la ventana el clima londinense que hoy vino a recibirme, los girasoles junto a la ventana poseen un color más intenso, es verdad en las sombras los colores son más definidos como los pensamientos.

Pinto para fluir, pinto para crecer, pinto para expresar lo que siempre silencié…

  
“Bit pachamama” (c) Yolanda Morales