¡Ridiculus!

Son muchas voces las que reclaman que hables, que no te calles más sin embargo otras tantas te dicen y suplican que el curso tal y como ha corrido es perfectamente normal, una más fuerte dice ¡conformista!, ¡cobarde!, al tiempo que reproduce las escenas llenas de tal vez y con nada de, lo hiciste…cada mañana si la noche y el sueño lo permitieron te dices para tí con gran entusiasmo tan revitalizante que podrías labrar con tus propias manos la piedra que erigiera tu valor.

Pero que hay de ese dolor que sigue saliendo, eso que quisieras que no fluyera pero lo hace, la purga que tu alma practica como mejora constante a tu carácter inquebrantable, Pandora continua arrojando demonios que chocan con los recuerdos y recuerdos que deslucen ante la realidad, quizás no recuerdes exactamente como pasaron las cosas, puede que las personas que se cruzan en tu camino se reflejen junto a ti en el espejo para decirte ¡avante!, que lo que ayer te vencía hoy te fortalece, quien dijo que el miedo en el fondo no tiene cara de un salvaje ¡yo puedo!.

Sí, eres una bola de confusiones, de abismales desciciones pero dime ¿quién no?, a cada uno nos toco un boleto para una feria y a como gire el carrusel es como nos hemos de sentir, los mareos y las nauseas podrán acompañarte, pero qué hay de las risas y los colores. En esa feria puede que entre los puestos de delicias veas un poco de algodones sin sabor.

Tienes ganas de gritar, ¡grita!, quieres llorar hasta vaciar ese océano interno, ¡házlo! Aveces tanta confusión se aclaran soltando, así como cuando sueltas un globo para que se eleve por los aires, ¿duele? Bastante confrontar lo que te ancla y siempre haz evadido por su puesto que duele, te aseguro que no dejaran de emanar las dudas, los llantos, aveces serán teñidos de víctima para tu confort y otras porque en verdad duele, pero por favor no silencies esa parte que pide a gritos que esa persona en realidad no eres tu, eso que mina la salud pudre el alma, la visión y no te deja avanzar. ¡Vamos! Llorar no es de débiles sino de valientes no cualquiera dice estoy rot@ y tengo derecho a soltar mis globos para poder tomar la tienda de mi enorme percheron. 

encajes victorianos 

El viento se cuela entre los espacios mal sellados por el constructor, ejerciendo presencia mediante el sonido milenario, a su gusto mueve las ligeras cortinas que apenas y cubren las ventanas imprimiendo un toque sensual entre cada pliegue de la tela translúcida, ya no es necesario sellar por completo el vano aquel para evitar miradas…ese miedo espectral ha desaparecido, quizás las miradas que ahora la estremecen son las que buscan mirar más allá de las sábanas, el sol ilumina con timidez la habitación de la leona que aún duerme, entre cada respiro un leve rugido se escapa de sus labios sedientos, la habitación esta impregnada de su aroma ardiente, las sábanas se mueven por el acto impulsivo de sus largas piernas, los jadeos comienzan mientras sus manos acarician el viento que ha llegado hasta ella, ¿qué soñará la gata mestiza?.

Cuando se pone de espaldas al húmedo aposento su pierna jala por accidente su cubierta de seda dejando entre ver la liviandad de su camisón negro, de entre los encajes se asoma un pezon erguido que se estremece al contacto de la tela y el beso fresco de su sueño inquietante. 

Su fantasía ha traspasado la frontera del REM invitándola a conocer más de cerca ese poderoso secreto que la convida a disfrutar, los jadeos son cada vez más constantes mientras el compás de sus piernas se abre invitando al deleite de su deseo más furtivo, su castaño cabello se esparce en la suave almohada delicadamente detallada con los más elegantes encantos de sus feromonas incitantes, las mismas que morfeo ha hecho suyas para seducir el líbido de la felina traviesa.

¡AAAh! Se entre corta el aire en su garganta mientras intenta tragar saliva y sus músculos carnosos se contraen, ¡mmmm! Exclama virtuosa y placentera al tiempo que estruja las sábanas en sus manos delgadas, el viento parece complacido y arremete con fuerza sobre su cubierta delicada, desea ver más…su intempestivo movimiento le arranca la seda púrpura y descubre el cuerpo delicado trazado por encajes victorianos, ahí está vulnerable y exquisita, no se sabe si es porque el sol asoma su nariz en la habitación para combidarse del festín que su piel comienza a llenarse de sudor o es porque en el sueño se intensifica la pasión.

La soltura de sus movimientos casi hetereos dan la impresión que ante cada estremecimiento de su impulsivo sueño la chica abandonará su cuerpo para fundirse en el placer de lo inimaginable o regresará para abrir los ojos y emprender la marcha a volver realidad aquello que le humedeció no solo el ropaje. 

  
“Gata mestiza” (c) Yolanda Morales