por hoy, Un día más sin Prozac 

Ayer, dolor, llanto, estres y sufrimiento. Hoy el dolor es placentero, hay frescura en mi piel, el sudor recorre mi espalda y el oxigeno despeja lo que en este tiempo se ha convertido en mi pasajero incomodo, la compañía de este momento son mis amores de cuatro patas que recorren conmigo el camino del alivio, mi mente esta despejada…

Siempre he escuchado a la gente que dice que el ejercicio es la mejor medicina, y este domingo volví a experimentarlo y me alienta a continuar, las piernas me suplicaban descanso mientras mi mente se complacía con la mejor de las sensaciones, la libertad, para quienes padecemos depresion y ansiedad en ocasiones nos es complicado abandonar el resguardo de nuestra cueva, pero una vez que lo haces la vida toma un color diferente aunque suene a cliché. 

Animada por mi Ramón que fue diagnosticado con el mismo mal y por mi Frida que nos impulsa a continuar, gozamos de mas de 3 horas de caminata y sol, de viento fresco, de charlas de los compañeros de caminata y lugares que visitamos con los sentimientos mas alerta y el hambre de respirar.

A raíz de ello cada día me invito a experimentar nuevas sensaciones y no estacionarme en la “comodidad” de mi rutina auto destructiva, a sentir calor, frío, ver las calles de forma performática y llevarlo al lienzo.

Cada día es una lucha diaria contigo mism@ no?, pero y si esta ocasión te dejas seducir por el espíritu de abandonar la droga rutinaria de horizonte negro para darle paso a la aventura del quizá…

Por lo pronto yo ante cada paso que doy, cada sustancia que se ve ligeramente modificada por una actitud diferente se que me aleja de no llevar a mi organismo la droga de la felicidad sintética que hasta ahora no ha ingresado en mi, tú eres tu propio sanador. 

Qué tal si hoy en lugar de irte en el bus, haces una caminata por lugares donde transcurra el tiempo de manera diferente (ojo sin ponerte en riesgo).

Hoy celebro por un día más sin el PROZAC.